Action Coach

Oración para mis hijos

Responsive image
Debiera decirles que nada es en vano,
y que todos los esfuerzos pagan,
que a pesar de las guerras, y de Siria, 
y de Bosnia y de Biafra y Venezuela,
el mundo y sus secuaces valen la pena.
Que alumbran más dos ojos de mujer
que el faro de Alejandría, y que un solo beso,
puede cicatrizar una herida a corazón abierto,
Que un amigo es un tesoro, sin plano y sin piratas,
disponible siempre para escuchar tus quejas
a medianoche, o cuando sea.
Y que sin importar cuándo ni dónde,
si un día necesitan un consejo, o un abrazo,
o quién les seque las lágrimas con el hombro,
ahí estaremos… 
Les debiera decir, pero no debo,
porque ni es el mundo verde, ni los sueños
gobiernan esta nave espacial desbocada
en que viajamos.
Porque el hombre es un perro de fauces oscuras
y profundas
como lo son las heridas que provoca, hambriento.
Y porque, les dijera lo que les dijera,
sería en vano, no escucharían,
atentos a otras voces, como hice yo, en su momento.
Pero si en un resquicio de este tiempo
 pudiera meterme en sus cerebros,
les pediría otra cosa,
 dejaría mi mensaje en la botella,
flotando en las olas embravecidas de su adolescente derrota,
con la esperanza infinita de que un día la encuentren y lo lean.
Y se enteren, entonces, que les dejo esta orden perentoria,
para salvar sus vidas y que nada haya sido en vano,
 y los esfuerzos paguen sus cuentas atrasadas.
Enamórense,
perdida, desesperanzada, gloriosamente.
Las veces que sea necesario, enamórense,
 por primera y única vez, todas las veces,
déjense en ello la piel, las uñas y los besos,
y si lo logran, 
les propondría además, que bebieran vino malo, 
pero siempre acompañados,
que eviten la opera, y el golf, y el ajedrez,
y todo lo que los distraiga del momento,
que dejen las sábanas, trajinadas de sudores compartidos,
por herencia y testimonio,
 por pago anticipado del cielo recibido,  
Amén.
 
 
Compartir
Enviar por mail
Deja un comentario